Control de stock en farmacias: de la recepción al inventario

El control de stock en farmacias no consiste solo en consultar cuántas unidades figuran en pantalla. La cifra debe corresponder con lo que hay físicamente, distinguir lo disponible de lo apartado y reflejar correctamente las entregas parciales. Cuando esos estados se confunden, una falta puede descubrirse justo al intentar dispensar un producto.

Recepción: comprobar antes de dar por disponible

Al recibir un pedido, conviene contrastar producto, presentación, unidades y estado con el pedido y el albarán. Las discrepancias y los artículos pendientes deben quedar identificados para que una entrega parcial no parezca completa. Cuando corresponda según el producto y el procedimiento de la farmacia, también se revisan lote y caducidad.

Después hay que ubicar lo recibido y mantener diferenciadas las unidades disponibles, reservadas o apartadas por una incidencia. Es una práctica de organización del equipo, no una tarea que deba suponerse automatizada por el programa.

Caducidades y rotación: decidir qué revisar y cuándo

Un procedimiento útil establece quién comprueba las caducidades, con qué frecuencia y qué hace cuando encuentra un producto que requiere revisión o retirada del stock disponible. Situar delante las unidades con vencimiento más próximo puede ayudar a la rotación, siempre que se respeten las condiciones de conservación y los criterios aplicables a cada producto. El registro informático no sustituye la comprobación física.

La rotación también orienta la reposición. Un artículo que sale poco puede acumularse si se compra en exceso; uno de alta demanda puede generar faltas si tarda en reponerse. Para decidir cantidades conviene observar la demanda de cada producto y los tiempos habituales de suministro, en lugar de aplicar el mismo mínimo de stock a todo el catálogo.

Faltas e inventarios: investigar la diferencia

Ante una falta, el primer paso es distinguir si no quedan unidades físicas, si existen pero no se localizan o si el registro no refleja bien una entrada, salida o reserva. Anotar las faltas recurrentes ayuda a detectar si el problema se repite en la reposición, el suministro o el registro.

Los recuentos pueden organizarse por zonas, familias o productos con más incidencias, además del inventario general que planifique la farmacia. Si la cantidad física no coincide con la registrada, conviene revisar movimientos recientes, recepciones parciales, ubicaciones y unidades apartadas antes de corregir el dato. De lo contrario, la misma diferencia puede volver a aparecer.

Qué comprobar antes de apoyarse en el software

El software puede intervenir en el circuito de compras, entradas, salidas y consulta de existencias, pero las funciones disponibles y su configuración deben comprobarse en cada instalación. No conviene dar por hechos avisos de caducidad, propuestas automáticas de pedido, controles por lote o integraciones sin verificar si existen y cómo se utilizan en esa farmacia.

SG Informática puede estudiar con el equipo sus incidencias habituales y los datos de la instalación para proponer una revisión de procesos, configuración, formación o intervención técnica, según lo que haga falta comprobar. El alcance y el presupuesto de cualquier trabajo se concretan antes de llevarlo a cabo; la farmacia comunica sus necesidades y valida que el circuito resultante funcione en sus tareas cotidianas. Si queréis revisar vuestro proceso de stock, podéis contactar con SG desde su página de Nixfarma para farmacias.

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